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Aislado en los confines del
macizo de las Ardenas,
apartado de los grandes ejes
de carretera y de los ríos
navegables, Spa no parecía
poder conocer un destino
particular. Sin embargo, su
reputación ha sobrepasado
ampliamente el marco de
nuestras fronteras, hasta el
punto que la lengua inglesa
denomina «Spa» a una
estación termal. Spa debe su
reputación a las virtudes
curativas de sus manantiales
de agua mineral, altamente
apreciadas por los romanos,
pero habría que esperar al
siglo XVI para ver
desarrollarse verdaderamente
el comercio y la reputación
de sus aguas. Los turistas
empezaron a acudir cada vez
en mayor número desde todos
los rincones de Europa con
el propósito de probar tan
beneficioso remedio, y la
ciudad se convirtió en «Café
de Europa». |