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Visible desde el campo, el
campanario de la atalaya,
con decoración de bulbos,
anuncia desde lejos una de
las ciudades de arte más
bonita de Bélgica. La torre
se funde en el corazón
histórico de la ciudad que a
la sombra de sus murallas no
vio pasar la revolución
industrial de la región.
Mons posee interesantes
museos con amplias
colecciones, y sus
alrededores gozan de un
patrimonio industrial
importante. El casco antiguo
de Mons, dominado por su
Plaza Mayor, la atalaya y la
colegiata de Sainte Waudru,
ha conservado una unidad
arquitectural notable que se
descubre paseando por sus
callejuelas, en gran parte
peatonales. En cuanto a las
fiestas populares, la ciudad
se anima después del
Pentecostés con la procesión
del Car d’Or y el Lumeçon,
combate entre San Jorge y el
dragón. Mons será Capital
Europea de la Cultura en el
año 2015.
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