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¿Sabía que la cerveza forma parte de
nuestros productos más antiguos?
Su origen se sitúa en Palestina
hacia el 8000 A.C., la cerveza se
obtenía haciendo macerar pan de
cebada en agua.
Los sumerios desarrollaron una
decena de variedades de cerveza que
posteriormente ampliaron los
babilonios. Más tarde, en Egipto, se
crearon las primeras cervecerías.
Su llegada a Europa remonta al
5000-4800 A.C.
Al contrario de lo que se cree, la
cerveza fue fabricada y consumida
tempranamente en Grecia y Roma antes
de ser, parcialmente, reemplazada
por el vino.
En casa de nuestros antepasados, los
galos, la cerveza se fabricada en
familia, por las mujeres. Los galos
reemplazaron los recipientes de
barro por barricas de madera (de las
cuales fueron inventores).
Probablemente constituyen el
principio de la actividad cervecera
en nuestro país. Llamaban a la malta
brace, palabra origen de
brasser que
en francés significa ‘mezclar la
malta y el agua’ en la elaboración
de la cerveza.
Después de la caída del Imperio
romano, la Iglesia toma el control
de las tierras. Los monjes se
interesan por esta bebida y al
parecer existían fábricas de cerveza
en todas las abadías. La actividad
también se desarrollaba en
albergues, castillos y en algunos
hogares. |
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La Edad Media |
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Incluso después de las
invasiones bárbaras, la
actividad cervecera no
desapareció nunca de
nuestras regiones. Desde los
siglos VII y VIII las
primeras comunidades
monásticas consumían
cerveza.
Como hemos visto, las
primeras abadías belgas
poseían cada una, una
fábrica de cerveza. Dicha
época vio, a su vez, la
creación de asociaciones con
el fin de mantener la
calidad de los productos y
el respeto de las
tradiciones así como la
instauración de reglas
estrictas.
Durante los siglos XIV y XV,
las fábricas de cerveza se
multiplicaron y la cerveza
se convirtió en una bebida
popular. De hecho, en
aquella época, se aconsejaba
beber cerveza en lugar de
agua porque su fabricación
eliminaba los gérmenes
patógenos de epidemias como
la peste y el cólera.
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Del siglo XVII a la Segunda
Guerra Mundial |
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En el siglo XVII, aparecieron gran
cantidad de cervezas diferentes en
nuestras regiones. Se caracterizaban
por las materias empleadas y por la
calidad del agua. Las pequeñas
fábricas de cerveza florecen. En
efecto, los procesos de conservación
no existen todavía y cada pueblo
tiene su propia fábrica.
La Revolución Francesa no fue muy
beneficiosa para nuestro patrimonio
cervecero. Además de haber acabado
con las asociaciones cerveceras,
también destruye numerosos
monasterios y abadías poniendo fin a
numerosas actividades cerveceras.
La llegada de Napoleón permite
reanudar dichas actividades con una
reactivación económica general. Esta
actividad no será exclusiva de los
monjes y se convertirá en una
verdadera industria.
A finales del siglo XIX, los
descubrimientos de Louis Pasteur
(1822-1895) acerca de las levaduras
y la conservación de los alimentos a
través de la pasteurización dan un
nuevo impulso a los cerveceros.
Estos descubrimientos serán la base
de una mejoría en la calidad de la
cerveza tanto a nivel del sabor (las
diferentes levaduras dan gustos
diferentes) como a nivel de
conservación.
Hacia 1900, en Bélgica hay 3.223
fábricas de cerveza como, por
ejemplo, la fábrica de cerveza
Wielmans en Forest (Bruselas) que, a
nivel europeo, era considerada como
la más grande y la más moderna.
Después de la Primera Guerra
Mundial, el número de fábricas de
cerveza disminuye notablemente. La
producción es imposible por falta de
mano de obra y materias primas. Las
fábricas que retoman la producción
tienen que mecanizarse. La crisis
económica de los años 30 así como la
Segunda Guerra Mundial no arreglan
las cosas y hacen disminuir todavía
más el número de fábricas de cerveza
en Bélgica. El número de fábricas en
1946 era de 755.
De la Segunda Guerra Mundial a
nuestros días |
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Después de la Segunda Guerra
Mundial, las fábricas más pequeñas
desaparecieron o fueron absorbidas
por otras fábricas más grandes.
Además, en esta época tiene lugar la
aparición de las sodas que hacen
competencia a la cerveza.
Actualmente, existen dos tendencias
en la producción cervecera: a nivel
mundial existen fusiones importantes
entre grandes grupos cerveceros y,
por otro lado, a nivel regional, se
está produciendo el renacimiento de
fábricas de cerveza pequeñas y
medianas que desarrollan productos
variados y de calidad ligados a la
tierra. Hoy en día, en Bélgica,
existen un centenar de fábricas de
cerveza que producen unos 500 tipos
de cervezas diferentes. |
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