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Waterloo: un poco de historia

 

La Batalla de Waterloo fue la consecución de una campaña militar de cuatro días, de gran intensidad, en la que se determinó el destino de Europa.

 

Destaca el número de víctimas (100.000 fallecidos y heridos), a lo largo de esta sangrienta Ruta de Napoleón por Valonia.

 

El regreso de Napoleón de la Isla Elba y la rapidez con la que alcanzó el poder desencadenaron, en los adversarios europeos, un impulso guerrero contra él. Aproximadamente un millón de hombres de varias naciones aliadas se dirigieron a todas las fronteras de Francia para restablecer el Orden del Congreso de Viena, de 1814-1815.

 

Para oponerse, Napoleón lanzó una ofensiva relámpago en Bélgica, con el objetivo de luchar por separado contra dos de sus principales enemigos: los prusianos de Blücher y los angloaliados de Wellington.

 

Con un ejército de 120.000 hombres, empezó a cruzar la frontera el 15 de junio por Hestrud y a caminar en dirección a Charleroi. Este movimiento fue un éxito, ya que sus adversarios no tuvieron tiempo de reunirse para hacerle frente con sus tropas claramente superiores en número. Napoleón posicionó entonces a sus fuerzas en dos escenarios de operaciones el día 16 de junio: en la Batalla contra Wellington llevada a cabo por el mariscal Ney y en la Batalla de Ligny contra los prusianos, presenciada por el propio Emperador.

 

Los franceses ganaron estas batallas que Napoleón consideraba decisivas, pero fueron medias victorias, ya que sus enemigos se replegaron en orden. Wellington lo hizo en dirección a Bruselas, mientras que Blücher, decisión crucial por su parte, retrocedió en dirección a Wavre, cuando la línea de repliegue natural del mariscal prusiano era Namur y Lieja.

 

Napoleón no evaluó correctamente la vastedad de esta decisión, que permitía a los aliados unir sus fuerzas antes de llegar a Bruselas contra un Napoleón dispuesto a continuar. Esta unión de fuerzas se efectuó en Waterloo. El 18 de junio se lidió esta batalla suprema, enraizada en el imaginario colectivo desde hace aproximadamente dos siglos. Hasta el anochecer, y tras unos combates inciertos con sacrificios considerables en ambos lados del campo de batalla, no se determinó quienes eran los vencedores y los vencidos.

 

Actualmente, la memoria histórica se ha apropiado de este lugar.

 

Philippe Raxhon, historiador y profesor de la Universidad de Lieja