Spa

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Spa, la ciudad de las aguas
No se trata solo de una de las estaciones termales y de veraneo más famosas de Europa, sino también del templo del deporte automovilístico por excelencia.
Aquí, cada septiembre se corre el Gran Premio de Bélgica F1 - Gran premio de F1 Belgium Spa sobre un trazado creado ya en 1920 que los pilotos y los entusiastas de este deporte consideran “el circuito número 1”.
Situada en una zona aislada, en los confines del macizo de las Ardenas, de donde brotan sus célebres aguas ferruginosas, Spa es una pequeña ciudad muy agradable que ha conservado intacto el encanto de un ambiente un poco “fin de siècle” y de gran clase. Además, su nombre, vinculado a las virtudes curativas de sus aguas, se ha llegado a convertir en sinónimo de “estación termal” en todo el mundo.
Aunque las propiedades curativas de Spa se conocían ya en la época de los romanos, el inicio de la actividad termal se remonta al siglo XVI, con la llegada de los primeros monarcas europeos. Los primeros huéspedes fueron, de hecho, la reina Cristina de Suecia, el zar Pedro el Grande y Carlos II de Inglaterra, que contribuyeron a crear un mito y a convertirla en un fascinante “Café de Europa”.
Patrimonio arquitectónico
Los baños, las termas y los grandes hoteles se caracterizan por su agradable estilo del siglo XIX, como, por ejemplo, el manantial más famoso: la Fuente Pierre-Le-Grand, fuente con forma de cenador octogonal con estructura sobre vigas de hierro forjado edificada en 1880.
Actualmente es una sala de exposiciones donde destacan las pinturas de Antoine Fontaine, que en 1894 retrató a los 96 personajes más famosos que visitaban las termas, desde el zar Pedro el Grande, precisamente, hasta Wellington, Montagne y Victor Hugo.
El Casino de Spa es el más antiguo del mundo. Su creación se remonta, de hecho, a 1763, aunque el edificio actual es de principios del siglo XX, con las salas de juego de estilo Luis XVI y el salón de fiestas que imita el teatro de la reina en la corte de Versalles.
Para completar la visita arquitectónica de la ciudad, no hay que perderse la Galerie Léopold II, con sus 160 columnas de fundición y hierro forjado, que unía dos pabellones y que cada domingo acoge un interesante mercadillo, y el Hotel de Ville, antigua residencia de los huéspedes ilustres de Spa, edificado en 1763.
Las Termas de Spa, construidas en 1868 con su típica fachada de estilo Napoleón III, se cerraron para dejar sitio a un complejo ultramoderno, situado sobre una colina y al que se puede acceder con un funicular, con ochocientos metros cuadrados de piscinas exteriores e interiores y con espléndidas terrazas panorámicas, restaurantes y cafeterías.
La tranquilidad de esta ciudad queda mermada cada año no solo por el Gran Premio de Fórmula 1 que se celebra en sus proximidades, sino también por uno de los acontecimientos más importantes de Europa dedicados a la canción francesa: Festival de Verano Les Francofolies - Spa - Música.
Museos
No puede faltar una visita al Museo de la Ciudad Termal, situado en la antigua residencia de María Enriqueta. Acoge sobre todo arte local, con notables ejemplos de las jolités, las célebres cajitas de madera lacada y pintada típicas de Spa.
En la planta baja de las caballerizas de la residencia de la reina María Enriqueta se puede acceder a continuación al Museo de Spa del Caballo con pinturas, acuarelas y fotografías de época, pero donde también se exponen calesas, sillas, tiros, e incluso el taller de un herrador.
Alrededores
No hay que perderse, en los alrededores, la Abadía de Stavelot - Espacios de Turismo y Cultura, con el nuevo Museo Histórico del Principado de Stavelot-Malmedy, el Museo Guillaume Apollinaire y el Museo del Circuito de Spa-Francorchamps.
Los entusiastas del golf tienen a su disposición el Royal Golf Club de Fagnes, campo entre los más reconocidos y apreciados de toda Europa.





