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Segundo día ruta gay

 

 
 
 

Por la mañana...

 
Hoy, para recuperarnos de una noche en la que apenas hemos pegado ojo, hemos decidido un plan tranquilo. Nuestro fin de semana en Bruselas no tiene que resumirse en una maratón cultural con pausas de shopping gay y noches de alcohol.
 
 
Así que nos relajamos, con mucho gusto, cubiertos con una capa de sudor,  en una de las saunas frecuentadas por la comunidad gay.
 
Para cambiar de aires, decidimos tomar algo en  L’Oasis, cerca de Le Botanique  y visitar de paso una de las exposiciones temporales que tienen lugar en este destacado centro cultural.


Por la tarde...

 
Tras una breve parada en la Maison Arc en Ciel, centro neurálgico de  un sinfín de asociaciones gays, lesbianas, bi y trans, vamos a tomar el té al Smouss, que organiza su té con baile dominical. Nos damos cuenta, más que nunca, de que la comunidad homosexual belga es acogedora y dinámica.
 
 
Nos encontramos con algunos hinchas deportivos que nos convencen para que los acompañemos a animar el equipo de rugby gay: los Straffe Ketten. Hoy juegan un partido contra un equipo de los Países Bajos. ¡Menudo ambiente!


Hora de comer...

 

Por último, no se me ocurre una forma mejor de acabar este fin de semana que con un montón de gente, alrededor de una especialidad belga, en La Taverne de Bruxelles, en la Place de la Vieille Halle aux Blés. Nosotros pedimos Albóndigas a la Gueuze y hojaldrados rellenos de gallina.


¡Y llegó la noche!

 

Por suerte, en su momento decidimos quedarnos hasta el lunes por la mañana, porque el par de juerguistas con los que hemos pasado el rato hasta esta tarde nos han recomendado acabar el fin de semana con una salida a la discoteca gay bruselense por excelencia, Le Fuse, donde precisamente hoy tomará la pista La Demence, una de las más conocidas fiestas de Europa.
 
Una ocasión única para disfrutar de este evento internacionalmente reconocido hasta altas horas.