Grand Place
La Grand Place de Bruselas , la “plaza más bonita del mundo”, como la describió Victor Hugo, o incluso “el teatro más bonito del mundo”, como la definió Jean Cocteau, es el corazón de Bruselas, donde se concentran, en un perímetro de dimensiones humanas, los edificios antiguos más interesantes y repletos de encanto. Pero también alrededor de esta joya arquitectónica, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO, se articulan una serie de itinerarios por descubrir.
Por ejemplo, al norte de la Grand-Place, se extiende el barrio del Ilot Sacré, con sus pintorescas callejuelas que llevan los nombres de los antiguos gremios, como la Rue des Bouchers, la Rue du Beurre o la Rue du Marché au Fromage. Se trata de un auténtico laberinto de coloridas calles que invitan al descanso. Abundan, de hecho, los locales pintorescos en los que se pueden degustar los menús típicos de la cocina belga. Probad, por ejemplo, el Café de Vaudeville, Chez Léon, Aux Armes de Bruxelles y muchos más.
También a pocos pasos de la Grand-Place se llega a la Rue du Marché aux Herbes, donde destacan las GALERÍAS REALES SAINT-HUBERT, un singular pasaje cubierto construido en la primera mitad del siglo XIX por el arquitecto Cluysenaer. Una novedad absoluta en su época, se trata de la primera galería cubierta que existió en Europa. Este es el reino de las boutiques de moda, de las galerías de diseño, de las librerías mejor surtidas, de los cafés elegantes y de los salones de té. Y también de la célebre tienda de chocolate Neuhaus, que justamente aquí creó el primerísimo praline de la historia del chocolate.
Una curiosidad: en 1896 existía un teatro en las Galerías Saint-Hubert en el que se llegó a proyectar la primera película de los hermanos Lumière.
A poca distancia de la Grand-Place hay que visitar el MANNEKEN-PIS, en Rue de l’Etuve, la estatuilla de bronce del siglo XVII que simboliza el espíritu irónico y mordaz de los belgas. En los alrededores de la BOLSA, no hay que perderse una visita a la Place Saint-Géry, uno de los rincones más a la moda de Bruselas, y a los numerosos locales típicos que merecen una parada. Por ejemplo, LE ROI DES BELGES, LE FALSTAFF o el CIRIO, en perfecto estilo art nouveau.
Siguiendo en dirección al Teatro Real de La Monnaie y visita de bastidores de la Ópera , y recorriendo la Rue de l’Ecuyer, se llega hasta la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, que se empezó a construir en 1226, aunque la fachada se acabó en el siglo XV. Los amantes de la música pueden aprovechar los conciertos de órgano que se celebran frecuentemente o bien la colección del vecino El MIM, Museo de Instrumentos de Música de Bruselas, ubicado en un extraordinario edificio art nouveau, en la zona con la mayor concentración de museos de la ciudad: el MONT DES ARTS.
Subiendo hacia la Place Royale se llega también a los Museos Reales de las Bellas Artes: Museo Oldmasters Museum, los Museos Reales de las Bellas Artes - Museo Fin de Siglo - Bruselas, el PALACIO REAL de Bruselas, sede oficial de los reyes de Bélgica, el Museo BELvue de Bruselas y el Bozar - Palacio de las Bellas Artes de Bruselas.





