Gastronomía
Para los amantes de la buena mesa y para quienes buscan las clásicas especialidades vinculadas a la tradición antigua, Bélgica es una auténtica mina. Está claro que no se puede decir que sea solo la patria del chocolate, de las cervezas más exclusivas, de las famosas coles o de las célebres patatas fritas con mejillones que, por otra parte, la han hecho célebre en todo el mundo.
Innovación y tradición
Su gastronomía está repleta, en efecto, de inventiva y creatividad, caracterizada en todo momento por una elevada calidad y por el carácter genuino de los productos que se cultivan en todos los rincones del país.
Todas las provincias, también en el pueblecito perdido más pequeño del campo o los pequeños centros en las fronteras de los inmensos bosques, muestran en efecto una apetitosa e inolvidable sorpresa. ¡A quienes saben apreciar la buena cocina Bélgica nunca les decepcionará!
Y el secreto de la gastronomía belga reside precisamente aquí: en haber sabido mantener y transmitir con la misma pasión y dedicación de antaño las tradiciones más antiguas, cuyo nacimiento incluso se pierde en el tiempo.
Es el caso, por ejemplo, de la elaboración del legendario jamón de las Ardenas, de la infinidad de variedades de sus quesos de granja, de la receta de los caracoles, que se remonta incluso al siglo XVI, caracoles guisados en un caldo de apio que les da un sabor inconfundible.
Sublimes recetas y productos milenarios
Por no hablar también de sus inimitables cervezas (se han registrado más de 600), muchas de las cuales siguen utilizando la misma receta de hace miles de años, nacida a la sombra de sus célebres abadías, o de las galletas más famosas de Bélgica, los spéculoos, amasados con canela y azúcar de caña.
Los extraordinarios manjares que ofrece la cocina belga son incontables, sabrosos y todos por degustar. Probar para creer. Por otra parte, no es de extrañar que más de ochenta grandes chefs de Bélgica hayan conseguido los reconocimientos internacionales más importantes y que en Bruselas haya más restaurantes con las anheladas estrellas Michelin que en París.



