Cultura
Digamos Waterloo ¿a quién no le suena ese nombre? Decirlo es situarnos de golpe en la historia de la gran Europa, del mítico Napoleón y del destino del mundo (CULTURESPACES - ALDEA DEL LEÓN - CENTRO DEL VISITANTE). Waterloo es actualmente un pequeño municipio de Bélgica, un país lleno de enclaves históricos tan fascinantes como éste, de escenarios de dramas grandes y pequeños, de batallas, de luchas, de intrigas.
Los Castillos medievales que pueblan la campiña valona son prueba de este pasado medieval de princesas y caballeros, y por todo el país se alzan abadías que invitan penetrar en un mundo de misterio y espiritualidad.
La Unesco no se ha resistido a reconocer las maravillas de Bélgica como Patrimonios de la Humanidad. Ejemplo de ello es la GRAND PLACE de Bruselas, llamada por muchos la plaza más bella del mundo.
Pero además las regiones de Bruselas y Valonia muestran orgullosas su pasado industrial, gracias a la recuperación museística de antiguas centrales eléctricas, minas abandonadas o enormes complejos minero-siderúrgicos que ofrecen una ocasión incomparable de disfrutar de un entorno absolutamente atípico y fascinante.



