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Bruselas en familia: primer día

 

¡Toma la carretera para vivir un fin de semana en familia en Bruselas! Sigue a nuestra familia y descubre sus aventuras en la capital belga.

 

 

 

Explorar el mundo de los dinosaurios

 

La mañana comienza con un copioso desayuno, en el que les recordamos a los niños que han de seguir a papá y que no es cuestión de pararse cada 10 minutos para hacer pipí…. En marcha, niños… Tal y como habíamos prometido, tomamos el tranvía en dirección a la galería más grande de dinosaurios de Europa, en el Museo de Ciencias Naturales. Así comienzan nuestras rutas en familia. En el parque jurásico, los niños se quedan maravillados un buen rato, pero hay muchos otros lugares y viajes por descubrir en este magnífico museo.

 

Un alto en el camino para tomar un desayuno típicamente bruselense

 

Vamos, de nuevo, a la cercana Place Jourdan para comer un buen cucurucho de patatas fritas en la conocida Maison Antoine. Bruselas goza de numerosos puestos de patatas fritas. ¡Al fin y al cabo estamos de vacaciones en familia! Casi en todos los barrios hay una de estas auténticas instituciones, a veces, abiertas durante toda la noche. Paramos en la que se considera una de las mejores de la ciudad. Vaya… Y hete aquí que nos encontramos rodeados de instituciones europeas, en una de las numerosas terrazas de esta ciudad ubicada en el centro.

 

Escuchamos hablar muchísimas lenguas europeas, ¡nos encanta la algarabía de acentos! A los niños les gusta mucho viajar por Europa y, en particular, a las grandes ciudades. Como estamos en el Barrio de Europa, nos dirigimos a la glorieta Schuman, donde tienen sede una serie de edificios de las comunidades europeas. Y de pronto estamos en el magnífico Parque de Cinquantenaire, con su gran cantidad de museos. Por cierto, ¡en Bruselas hay muchos museos para niños! Antes de entrar en el museo principal, y dado que hace buen tiempo, primero tomamos altura en la parte superior de la arcada, accesible desde el Museo del Ejército.

 

Clic, clic… Fotografías obligatorias, sobre todo a la vista de las grandes arterias de una y otra parte del parque. ―¡Oh! ¡Se ve el Atomium! ―grita Raúl. Ya tenemos ganas de ir a visitar este monumento mañana.

 

Itinerarios en familia en el Museo del Cinquantenaire

 

Entre la gran oferta de museos que hay en esta ciudad, decidimos visitar los Museos Reales de Arte y de Historia - Museo del Cinquantenaire, y el modo importa. Decidimos dividirnos en dos grupos, los chicos irán a ver los coches y las chicas, las colecciones de los museos de arte. Los chicos han abierto las puertas de Autoworld con alegría. Desde que han entrado, no saben por dónde comenzar de tantos coches increíbles que hay. Por supuesto, se han quedado prendados por el célebre Michel Vaillant en la zona de automóviles deportivos. Las chicas, nos hemos decidido por una oferta especial. Nos hemos puesto las gorras de detectives y nos hemos sumergido en la investigación del conocido juego Cluedo en el claustro del museo. Es una de las actividades para niños del museo.

 

En la recepción del museo nos han entregado un kit especial para los niños. ¡Qué sorpresa! A lo largo de nuestra visita, Raúl se cruza con la momia que inspiró a Hergé para sus aventuras de Tintín y Las 7 bolas de cristal, pero también con la estatua Arumbaya de La oreja rota. En lo que se refiere a Ana, toda la parte del museo dedicada a Egipto, momias y tumbas con jeroglíficos y joyas refinadas, le apasiona. Es genial distraerse cultivándose de esta forma. Al salir del museo, los niños se han ganado que se les haga la boca agua en la Heladería Capoue, situada en la Avenue des Celtes, a dos pasos. ¡Mmm…! El helado con sabor a spéculoos y con pan de especias… A mi marido le resultará difícil de olvidar. De repente, su camiseta se embadurna de otros colores. Y todavía dirá que nos hemos parado por los niños…

 

Regreso al centro de la ciudad

 

Volvemos al centro de la ciudad, cruzamos la magnífica Grand Place, salimos a saludar el ketje o mancebo de Bruselas, Manneken Pis, y nos detenemos, como es de suponer, frente al fresco de Tintín (en el recorrido de Frescos Murales del cómic), en la Rue de l’Etuve. Clic, clic, clic… Los niños, por turnos, suben a hombros de su padre. Algunas fotos que no se nos olvidará colocar en el muro de nuestras redes sociales preferidas. ¡Qué divertidas están siendo estas vacaciones con los niños!

 

Cena en el Hard Rock Café Brussels

 

Volvemos para cambiarnos, sobre todo los niños que tienen restos de chocolate alrededor de la boca, y decidimos ir a cenar en el Hard Rock Café ubicado en la Grand Place. ―¡Mmm…! ¡Qué bien huele! ―dice mamá―. ¿Y qué comemos? A los niños les encanta tanto el menú especial como las animaciones. Mientras esperamos que sirvan la comida, esperan pacientemente con actividades de ocio para niños. Y, como es de suponer, nosotros no nos podemos resistir y compramos un artículo Hard Rock Café para nuestra colección.

 

La velada transcurre de maravilla, decidimos acabarla en el Crosly bowling que se encuentra en las cercanías, en la parte baja del Sablon, en el Boulevard de l’Empereur. Jugamos una partidita los cuatro, sobre todo para que los hombres de la familia se diviertan burlándose de Ana y yo que… ¡Oh! ¡Sorpresa! ¡Ganamos! Regresamos para descansar, pues ha sido un día ajetreado y mañana tiene visos de ser parecido. ¡Al ser padres jóvenes, nos parece muy divertido viajar con los hijos!

 

Descubre tu segundo día en familia, en Bruselas

 

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